Validar la idea y el sitio
Antes de gastar un euro, demuestra que hay gente dispuesta a pagarte. Una idea que te gusta a ti no es lo mismo que un negocio que funciona.
Preguntas que tienes que poder contestar
- ¿Quién es tu cliente? Edad, barrio, cuánto gasta. «Todo el mundo» no es una respuesta.
- ¿Por qué te elegirá a ti y no al de al lado? Precio, calidad, horario, trato, idioma, especialidad.
- ¿Cuánta competencia hay en tu zona? ¿Están llenos o vacíos?
- ¿Sabes hacer el trabajo? Si no sabes cortar el pelo, cocinar o reparar, dependerás de empleados desde el primer día.
Cómo validarlo gratis o casi gratis
- Trabaja antes en el sector, aunque sea unos meses. Aprendes los números de verdad con el dinero de otro.
- Cuenta clientes de la competencia: siéntate enfrente a distintas horas y cuenta cuánta gente entra.
- Pregunta a tu gente y a desconocidos: ¿pagarían? ¿cuánto? ¿cada cuánto?
- Empieza en pequeño: cortar el pelo a domicilio, vender en mercadillos o por Instagram, hacer reparaciones para conocidos. Si nadie paga en pequeño, en grande tampoco.
El sitio lo es casi todo
En un negocio de calle, el local decide gran parte de las ventas. Mira cuánta gente pasa, si hay aparcamiento, si se ve desde lejos y qué negocios hay al lado. Un local barato en una calle muerta suele salir carísimo.
Regla sencilla: si no te atreves a decir el precio en voz alta o no sabes por qué te elegirían, aún no estás listo para firmar un alquiler.